Un hombre infectado con HIV pide en el vagón de subte. Dice que no necesita para medicamentos porque el hospital Muñiz se los suministra gratuitamente. Pero que sí necesita dinero para saciar sus necesidades básicas, para “darle una mamadera con leche a mi hija recién nacida”.
–Mamadera con leche, sí, capaz que sí –dice un joven sentado al lado mío.
–Siempre la misma historia con esta gente. No saben que inventar para no trabajar –completa otro, compañero de andanzas del primero.
Punto seguido. La conversación continúa así:
–Santi, me bajo en la próxima. Acordarte de mandarme por mail las propuestas de Macri así las reenvío. Igual, ya está todo medio cocinado, ¿no?
lunes, 25 de junio de 2007
domingo, 24 de junio de 2007
Operativo policial
Antes de doblar la esquina, veo el reflejo de las luces azules que giran. Llego del trabajo. En la calle de casa hay dos patrulleros con la foto de López pegada en la luneta, una decena de policías y dos pibes –menores de edad, ellos– tirados en el piso, boca abajo.
Los vecinos se preguntan qué pasó. “No sé, recién llego”, dicen a coro. Llega la madre y las hermanas de uno de los pibes. “Soy la madre de Salazar”, dice. Alguien les explica qué tienen que hacer. La madre agradece. Un tipo pasa paseando su caniche toy. Dice: “Tenían que ser los de la villa”. Los vecinos rodean la “escena del crimen” y se despachan a piacere con frases por el estilo: “Con estos pibes ya no se puede hacer nada” / “Son incorregibles”. “Pero, qué pasó”. “No sé, no sé, pero esto ya no da para más”. Los pibes siguen en el suelo, los policías revisan sus mochilas, la hermana de uno pide que no los maltraten. La gente continúa con su común decir. Los pibes escuchan, la familia de uno de los pibes escucha, los policías escuchan. Son las 8 y 30 de la noche. Los patrulleros salen con los pibes adentro, la madre y hermanas de Salazar vuelven a la calle Donado, los vecinos vuelven a su hogar dulce hogar a preparar la cena y mirar a Tinelli.
Los vecinos se preguntan qué pasó. “No sé, recién llego”, dicen a coro. Llega la madre y las hermanas de uno de los pibes. “Soy la madre de Salazar”, dice. Alguien les explica qué tienen que hacer. La madre agradece. Un tipo pasa paseando su caniche toy. Dice: “Tenían que ser los de la villa”. Los vecinos rodean la “escena del crimen” y se despachan a piacere con frases por el estilo: “Con estos pibes ya no se puede hacer nada” / “Son incorregibles”. “Pero, qué pasó”. “No sé, no sé, pero esto ya no da para más”. Los pibes siguen en el suelo, los policías revisan sus mochilas, la hermana de uno pide que no los maltraten. La gente continúa con su común decir. Los pibes escuchan, la familia de uno de los pibes escucha, los policías escuchan. Son las 8 y 30 de la noche. Los patrulleros salen con los pibes adentro, la madre y hermanas de Salazar vuelven a la calle Donado, los vecinos vuelven a su hogar dulce hogar a preparar la cena y mirar a Tinelli.
miércoles, 20 de junio de 2007
Postales subterráneas

Un turista europeo le saca una foto a un pibe que está durmiendo debajo de unos cartones. Un chico y una chica del colegio de Callao y Corrientes lo putean al pasar. Y le dicen: “Andá a sacarle fotos a tus pobres”.
Una nenita de 2 años se despide de las estaciones que van pasando. “Chauuu, estación”. La madre se incomoda ante la insistencia de la niña. Y le dice: “Bueno, ya está”.
Un par de pibes de un centro de rehabilitación le dan una bandeja de alfajores de maicena a un tipo que toca con su guitarra una canción de Piazzolla y a un chico que hace malabares.
Muchos leen La Razón; uno lee Fenomenología del espíritu de Hegel.
Una nenita de 2 años se despide de las estaciones que van pasando. “Chauuu, estación”. La madre se incomoda ante la insistencia de la niña. Y le dice: “Bueno, ya está”.
Un par de pibes de un centro de rehabilitación le dan una bandeja de alfajores de maicena a un tipo que toca con su guitarra una canción de Piazzolla y a un chico que hace malabares.
Muchos leen La Razón; uno lee Fenomenología del espíritu de Hegel.
sábado, 16 de junio de 2007
El doctor y el conductor
Canal 26. Domingo a la noche.
Mariano Grondona presagia los próximos años en la vida del presidente del centro de estudiantes del colegio Pellegrini:
–Yo te anuncio como va a ser tu vida de acá en más. Vas a terminar el secundario, vas a ser presidente de la FUBA, no vas a dejar entrar al rector al rectorado de la UBA y, a los 35 años, te vas a dar cuenta de todo.
*
Tinelli con Menem. Previa de las presidenciales del ’95.
Tinelli con Macri. Previa de las elecciones a jefe de gobierno del 2007.
*
¿Más claro? Agua, agua, mucha agua.
Mariano Grondona presagia los próximos años en la vida del presidente del centro de estudiantes del colegio Pellegrini:
–Yo te anuncio como va a ser tu vida de acá en más. Vas a terminar el secundario, vas a ser presidente de la FUBA, no vas a dejar entrar al rector al rectorado de la UBA y, a los 35 años, te vas a dar cuenta de todo.
*
Tinelli con Menem. Previa de las presidenciales del ’95.
Tinelli con Macri. Previa de las elecciones a jefe de gobierno del 2007.
*
¿Más claro? Agua, agua, mucha agua.
lunes, 11 de junio de 2007
Sobre Barcelona y López

El viernes, después del partido de todas las semanas con mis amigos y en medio de una ronda de cervezas, me preguntaron sobre la tapa de la revista Barcelona de la última semana en la que se hace mención a Filmus y, por enésima vez, a Julio López. Di mi parecer: “No me gusta cuando hacen humor con López”. Risas, un “pero, bueno…”, “vos también…”. “Eso lo hacen para que gente como vos se enoje”. “No se puede hacer humor con cualquier cosa”, digo. “Sí, se puede”. “No”. “Con Cromagnon hicieron lo mismo”. “También me parece mal”. “Pero si esos eran unos negros cabezas”. “Entonces, mandalos a la cámara de gas y, de paso, votá a Macri”. “Yo odio a Macri”. No alcanza con odiar a Macri.
La revista Barcelona me enerva, me saca de las casillas, es una de las pocas cosas que me ponen en estado de furia. Y paso a explicar por qué.
Los editores de la publicación acuden el cinismo para hacer su humor. El cinismo es esa manera de decirle a los otros que está más allá de todo, que nada lo involucra ni lo interpela, que todo le chupa un huevo. Muchas veces, funciona como un modo de protección ante la maldad del mundo. Otras, sirve para facturar (pienso –sin detenerme en las diferencias– en Petinatto, Rial, Pergolini y Tinelli). El cinismo que propone Barcelona no acusa un detalle: el tema sobre el que se puede hacer humor. Está claro que para los editores no hay represión al respecto. Todo vale, y en eso montan su provocación (¿su falsa rebeldía de cuarentones decepcionados ante el fracaso de la democracia? ¿su modo fácil de rendirse ante las cómodas cuotas del menemismo? ¿su encaje perfecto en la imposible posmodernidad post-20 de diciembre?). Pero lo que sucedió con López ¿es motivo de risa? Que sea el personaje central de las últimas tapas ¿es motivo de risa? El cinismo de Barcelona trivializa, banaliza, iguala todos los temas. No hay límite ni diferencia. Da lo mismo reírse de un tipo que estuvo (durante la última dictadura militar) y está desaparecido que de los niveles de fascismo de la clase media argentina. Y no puede dar lo mismo. Porque López es una víctima del terrorismo de Estado, porque reírse de eso es reírse de los centros clandestinos de detención, de la tortura, del robo de bebés, de los vuelos de la muerte; de los 9.000, 15.000, 30.000 desaparecidos. Reírse de él (o de lo que sucede alrededor de él) es no diferenciar que lo que sucedió entre 1976 y 1983 en nuestro país no es lo mismo que sucede hoy. Y no lo es porque esos años marcaron a fuego lo que sucedió y sucede en el país desde entonces. Y el problema con esas referencias constante de Barcelona hacia la figura de López es que no considera las diferencias, los gruesos matices que piden a gritos detenerse ante el dolor ajeno que debería sentirse como propio.
Y no exijo reconocer esa distinción desde mi obsesión o interés personal. Porque la desaparición de López no es algo personal, propio, intimo. Es algo que nos implica a todos, aunque no queramos, aunque algunas doñas Rosas digan con aires conspirativos que López aparecerá los días previos a las elecciones presidenciales de octubre (¡ojalá!). Las desapariciones políticas en nuestro país son los muñones de nuestra historia, que –como las extremidades apuntadas de un cuerpo– siguen estando, se siguen sintiendo, como fantasmas.
Para Barcelona el cinismo es un modo de desconocer al otro, de no reconocer comunidad posible, es la manera de decir que ya todo da igual, que la desaparición del principal testigo en la causa Etchecolazt no tiene mayor importancia que joder a Sabato, Nora Dalmasso, Bush, Kirchner, Bin Laden, Cristina y la mar en coche. Todo es lo mismo. ¿Todo es lo mismo? Que quede claro: no es lo mismo ser editor de una revista que ser el hijo o la esposa de un desaparecido o de una víctima de Cromagnon.
“Y de Norita, qué me cuentan. Se la curtía el hijo, noma’”. “Vos no te rías, eh”. “Sí, de eso me río –digo–, porque morir en un barrio privado de Río Cuarto no es lo mismo que ser víctima del terrorismo de Estado”. Estar desaparecido no es lo mismo que estar muerto. La ESMA no es lo mismo que un country. Julio López no es lo mismo que Nora Dalmasso. Militar por los derechos humanos no es lo mismo que ser una empresaria exitosa que se dedicaba a arreglar las flores de su jardín.
Desconocer esa diferencia es caer en el peligroso camino que nos llevará a repetir los males del pasado.
La revista Barcelona me enerva, me saca de las casillas, es una de las pocas cosas que me ponen en estado de furia. Y paso a explicar por qué.
Los editores de la publicación acuden el cinismo para hacer su humor. El cinismo es esa manera de decirle a los otros que está más allá de todo, que nada lo involucra ni lo interpela, que todo le chupa un huevo. Muchas veces, funciona como un modo de protección ante la maldad del mundo. Otras, sirve para facturar (pienso –sin detenerme en las diferencias– en Petinatto, Rial, Pergolini y Tinelli). El cinismo que propone Barcelona no acusa un detalle: el tema sobre el que se puede hacer humor. Está claro que para los editores no hay represión al respecto. Todo vale, y en eso montan su provocación (¿su falsa rebeldía de cuarentones decepcionados ante el fracaso de la democracia? ¿su modo fácil de rendirse ante las cómodas cuotas del menemismo? ¿su encaje perfecto en la imposible posmodernidad post-20 de diciembre?). Pero lo que sucedió con López ¿es motivo de risa? Que sea el personaje central de las últimas tapas ¿es motivo de risa? El cinismo de Barcelona trivializa, banaliza, iguala todos los temas. No hay límite ni diferencia. Da lo mismo reírse de un tipo que estuvo (durante la última dictadura militar) y está desaparecido que de los niveles de fascismo de la clase media argentina. Y no puede dar lo mismo. Porque López es una víctima del terrorismo de Estado, porque reírse de eso es reírse de los centros clandestinos de detención, de la tortura, del robo de bebés, de los vuelos de la muerte; de los 9.000, 15.000, 30.000 desaparecidos. Reírse de él (o de lo que sucede alrededor de él) es no diferenciar que lo que sucedió entre 1976 y 1983 en nuestro país no es lo mismo que sucede hoy. Y no lo es porque esos años marcaron a fuego lo que sucedió y sucede en el país desde entonces. Y el problema con esas referencias constante de Barcelona hacia la figura de López es que no considera las diferencias, los gruesos matices que piden a gritos detenerse ante el dolor ajeno que debería sentirse como propio.
Y no exijo reconocer esa distinción desde mi obsesión o interés personal. Porque la desaparición de López no es algo personal, propio, intimo. Es algo que nos implica a todos, aunque no queramos, aunque algunas doñas Rosas digan con aires conspirativos que López aparecerá los días previos a las elecciones presidenciales de octubre (¡ojalá!). Las desapariciones políticas en nuestro país son los muñones de nuestra historia, que –como las extremidades apuntadas de un cuerpo– siguen estando, se siguen sintiendo, como fantasmas.
Para Barcelona el cinismo es un modo de desconocer al otro, de no reconocer comunidad posible, es la manera de decir que ya todo da igual, que la desaparición del principal testigo en la causa Etchecolazt no tiene mayor importancia que joder a Sabato, Nora Dalmasso, Bush, Kirchner, Bin Laden, Cristina y la mar en coche. Todo es lo mismo. ¿Todo es lo mismo? Que quede claro: no es lo mismo ser editor de una revista que ser el hijo o la esposa de un desaparecido o de una víctima de Cromagnon.
“Y de Norita, qué me cuentan. Se la curtía el hijo, noma’”. “Vos no te rías, eh”. “Sí, de eso me río –digo–, porque morir en un barrio privado de Río Cuarto no es lo mismo que ser víctima del terrorismo de Estado”. Estar desaparecido no es lo mismo que estar muerto. La ESMA no es lo mismo que un country. Julio López no es lo mismo que Nora Dalmasso. Militar por los derechos humanos no es lo mismo que ser una empresaria exitosa que se dedicaba a arreglar las flores de su jardín.
Desconocer esa diferencia es caer en el peligroso camino que nos llevará a repetir los males del pasado.
sábado, 9 de junio de 2007
Conversaciones comunes escuchadas mientras (hacía que) leía
I. Madre (recién pisados los 40) e hija (16 o 17). Subte, línea B, 19:30 aproximadamente.
–Estaría bueno ir al Pellegrini. No sólo por el nivel o por lo que te hacen estudiar. Está bueno porque te enseñan otras cosas.
–¿Qué otras cosas?– pregunta la madre.
–Claro, enseñanzas de vida, de cómo desenvolverte mejor cuando seamos más grande.
–No entiendo.
–Ay, mamá… el centro de estudiantes, por ejemplo. Eso está buenísimo.
–Pero eso qué tiene que ver con la educación. Eso es política.
II. Dos mujeres (de casi 30). Subte, línea B, 19:30 aproximadamente. Al día siguiente.
–Y bueno, es joven…
–Sí, ya se, pero está empecinada con ir a vender esas artesanías que hace a la puerta de la facultad.
–Ya se va a dar cuenta. Es un bebé, todavía. Dejala que vaya y vas a ver cómo viene de nuevo al pie. Que pruebe y que se de cuenta cómo es la cosa.
–¿Vos decís?
–Sí, ya vas a ver… Cuando tenga el primer hijo, se le van ir esos aires de hippie.
(risas)
–Estaría bueno ir al Pellegrini. No sólo por el nivel o por lo que te hacen estudiar. Está bueno porque te enseñan otras cosas.
–¿Qué otras cosas?– pregunta la madre.
–Claro, enseñanzas de vida, de cómo desenvolverte mejor cuando seamos más grande.
–No entiendo.
–Ay, mamá… el centro de estudiantes, por ejemplo. Eso está buenísimo.
–Pero eso qué tiene que ver con la educación. Eso es política.
II. Dos mujeres (de casi 30). Subte, línea B, 19:30 aproximadamente. Al día siguiente.
–Y bueno, es joven…
–Sí, ya se, pero está empecinada con ir a vender esas artesanías que hace a la puerta de la facultad.
–Ya se va a dar cuenta. Es un bebé, todavía. Dejala que vaya y vas a ver cómo viene de nuevo al pie. Que pruebe y que se de cuenta cómo es la cosa.
–¿Vos decís?
–Sí, ya vas a ver… Cuando tenga el primer hijo, se le van ir esos aires de hippie.
(risas)
viernes, 8 de junio de 2007
Pampa y Miller

La rutina tiene trayectos. Y la mía, cuando salgo cada mañana de mi casa a la boca del subte, tiene el suyo. Echeverría, Lugones, Sucre, Miller, La Pampa, cruzo Alvarez Thomas, retomo por la diagonal Urdininea, Triunvirato, cruzo Los Incas y me sumerjo en la boca del subte. El mismo camino de todos los días. Pero ese recorrido tiene un detalle, una cábala: mirar a dos gatos que viven en la esquina de Pampa y Miller. La obligación es mirarlos, buscarlos con los ojos, aunque sea al pasar, sin detenerme a contemplarlos demasiado, sólo ver que están ahí. Y hubo veces que pase de largo con la mirada esquiva y, al darme cuenta que semejante fallido me sepultaría en una maldición, retrocedía mis pasos para buscarlos.
Ayer, por la noche, me encontré con el vecino, dueño de la casa donde viven los gatos. Sin vergüenza, le conté la importancia cabalística que tienen esos felinos para mí. El tipo se rió, obviamente. Hacia el final de la conversación le realizo la pregunta del millón: “Cómo se llaman”. “Nacha y Nuchi”, me contesta. “Ah –le digo–, yo les había puesto Pampa y Miller”.
Ayer, por la noche, me encontré con el vecino, dueño de la casa donde viven los gatos. Sin vergüenza, le conté la importancia cabalística que tienen esos felinos para mí. El tipo se rió, obviamente. Hacia el final de la conversación le realizo la pregunta del millón: “Cómo se llaman”. “Nacha y Nuchi”, me contesta. “Ah –le digo–, yo les había puesto Pampa y Miller”.
martes, 5 de junio de 2007
Lugares históricos
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Desde el escritorio de la oficina donde trabajo puedo observar los últimos pisos del edificio de la CGT. En la cúspide pueden leerse las siglas y unas franjas que –a modo de bandera nacional– recorren el perímetro de ese último piso. Hoy leía en el libro El presidente que no fue de Miguel Bonasso que en el segundo piso de ese edificio funcionó, en un primer momento, el laboratorio donde el doctor Pedro Ara tuvo a cargo la ardua tarea de embalsamar el cuerpo de Eva Duarte. Luego, allí, también funcionó la capilla ardiente donde descansaron los restos de “la Señora” hasta la llegada de la Libertadora.
Me paro del escritorio, voy hacia la ventana, contemplo el edificio. Me impacta mirar lugares donde sucedieron hechos trascendentes de nuestra historia reciente. Algo de eso me atrapa, me conmueve, es mi pobre manera de sentirme parte de la historia.
–Habría que ponerle una bomba– me dice alguien al pasar pero se queda.
–¿A cuál de los dos: al de la CGT o al de Telefónica?
–Cómo a cuál de los dos. A la CGT, obvio.
–Ah… yo pensé que al de Telefónica.
–¿Qué tiene que ver Telefónica?
(–Ah, no tiene nada que ver. Mira vos– pienso)
–Pero el otro es un edificio histórico.
–¿Histórico? ¿Por qué histórico?
–Ahí estuvo “La Señora”.
–¿Qué señora?
Me paro del escritorio, voy hacia la ventana, contemplo el edificio. Me impacta mirar lugares donde sucedieron hechos trascendentes de nuestra historia reciente. Algo de eso me atrapa, me conmueve, es mi pobre manera de sentirme parte de la historia.
–Habría que ponerle una bomba– me dice alguien al pasar pero se queda.
–¿A cuál de los dos: al de la CGT o al de Telefónica?
–Cómo a cuál de los dos. A la CGT, obvio.
–Ah… yo pensé que al de Telefónica.
–¿Qué tiene que ver Telefónica?
(–Ah, no tiene nada que ver. Mira vos– pienso)
–Pero el otro es un edificio histórico.
–¿Histórico? ¿Por qué histórico?
–Ahí estuvo “La Señora”.
–¿Qué señora?
domingo, 3 de junio de 2007
Las ciudades invisibles

"En esta ola de recuerdos que refluye la ciudad se embebe como una esponja y se dilata. Una descripción de Zaira tal como es hoy debería contener todo el pasado de Zaira. Pero la ciudad no cuenta su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en las esquinas de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, cada segmento surcado a su vez por arañazos, muescas, incisiones, comas."
"En Cloe, gran ciudad, las personas que pasan por las calles no se conocen. Al verse imaginan mil cosas las unas de las otras, los encuentros que podrían ocurrir entre ellas, las conversaciones, las sorpresas, las caricias, los mordiscos. Pero nadie saluda a nadie, las miradas se cruzan un segundo y después huyen, buscan otras miradas, no se detienen."
"Por eso los habitantes creen vivir siempre en la Aglaura que crece sólo con el nombre de Aglaura y no ven la Aglaura que crece en tierra. Y yo mismo, que quisiera tener separadas en la memoria las dos ciudades, no puedo sino hablarte de una, porque el recuerdo de la otra, por falta de palabras para fijarlo, se ha perdido."
Italino Calvino (1923-1985)
jueves, 15 de marzo de 2007
Globalización
Dice el Che: "Sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo"
Alguien me sugiere que ingrese a la página Ubbi fotologs. Lo hago. Luego sigo los pasos.
1º. Elijo continente: Asia. (Sitio al que quizás nunca toque ni con un palo. Como todo buen occidental me atrae lo exótico: ¿qué foto colgarán en la web?)
2º. Selecciono país: Irán. (En boca de todos, últimamente. Próximo país que invadirá EE.UU. Películas lentas, dicen)
3º Elijo estado: Kordestan.
4º Busco la ciudad con menos integrantes: Sanandaj.
5º Llego a una foto, la miro, la guardo en mi computadora, me sorprende, ahí, austera, contundente, demoledora. Como las bombas que esos niños no quieren escuchar.
6º Pienso en la frase del Che.
Alguien me sugiere que ingrese a la página Ubbi fotologs. Lo hago. Luego sigo los pasos.
1º. Elijo continente: Asia. (Sitio al que quizás nunca toque ni con un palo. Como todo buen occidental me atrae lo exótico: ¿qué foto colgarán en la web?)
2º. Selecciono país: Irán. (En boca de todos, últimamente. Próximo país que invadirá EE.UU. Películas lentas, dicen)
3º Elijo estado: Kordestan.
4º Busco la ciudad con menos integrantes: Sanandaj.
5º Llego a una foto, la miro, la guardo en mi computadora, me sorprende, ahí, austera, contundente, demoledora. Como las bombas que esos niños no quieren escuchar.
6º Pienso en la frase del Che.
viernes, 2 de marzo de 2007
Doblaje

Humberto Velez, ex-dobladista al castellano de la inconfundible voz de Homero Simpson, cuenta su situación salarial en ese momento:
“Nosotros hacíamos la voz de la serie más vista de la televisión y sólo ganábamos 60 dólares el capítulo y se hacían aproximadamente 20 por temporada. Con esa plata no podés vivir. Además, es Estados Unidos ¿sabes cuánto ganan los actores de doblajes de Los Simpsons?: 350 mil dólares por cada capítulo grabado. Era y es una injusticia. Por eso digo que esa serie me ha dado todo menos dinero”.
lunes, 26 de febrero de 2007
El custodio
Los sigo de atrás. Un policía y un hombre de baja estatura, andar cansino, pelo negro, bien negro. Mi paso apurado los pasa. Bajo las escaleras y me siento en el asiento de siempre. Ellos bajan y entran a mi vagón.
El agente es el oficial E.A. Sosa, es corpulento, morocho, cara recia, tez un poco menos oscura que la de su acompañante. El acompañante va de civil: pantalón de vestir, zapatillas deportivas, camisa blanca con líneas verticales rojas, verdes y azules, un bolsillo lleno de papeles y documentos. Es boliviano y dice:
- Ayer también hubo un baile en ese lugar. Siempre pasa lo mismo, la bebida los pone violentos y siempre terminan a las trompadas. La vez pasada se les fue la mano, sacaron cuchillos, botellas rotas, se tiraron con sillas. No estoy seguro, pero también tienen armas de fuego.
El oficial no lo mira, le es absolutamente indiferente. Pero él sigue:
- Es una lástima porque divertirse está bien pero, a veces, se les va la mano. Lo que pasó con ese cristiano no está bien. Lo patearon hasta que lo mataron. Yo les gritaba que paren, que no sigan, que lo iban a matar. Pero no había caso, estaban enceguecidos, eran como animales. Pobre muchacho.
Termina de decir y, en el tono, busca complicidad con el agente.
- Usted tiene que decir lo que vio. Nada más- concluye, lacónico, el oficial.
Y el testigo calla. Calla para luego hablar frente al juez.
El agente es el oficial E.A. Sosa, es corpulento, morocho, cara recia, tez un poco menos oscura que la de su acompañante. El acompañante va de civil: pantalón de vestir, zapatillas deportivas, camisa blanca con líneas verticales rojas, verdes y azules, un bolsillo lleno de papeles y documentos. Es boliviano y dice:
- Ayer también hubo un baile en ese lugar. Siempre pasa lo mismo, la bebida los pone violentos y siempre terminan a las trompadas. La vez pasada se les fue la mano, sacaron cuchillos, botellas rotas, se tiraron con sillas. No estoy seguro, pero también tienen armas de fuego.
El oficial no lo mira, le es absolutamente indiferente. Pero él sigue:
- Es una lástima porque divertirse está bien pero, a veces, se les va la mano. Lo que pasó con ese cristiano no está bien. Lo patearon hasta que lo mataron. Yo les gritaba que paren, que no sigan, que lo iban a matar. Pero no había caso, estaban enceguecidos, eran como animales. Pobre muchacho.
Termina de decir y, en el tono, busca complicidad con el agente.
- Usted tiene que decir lo que vio. Nada más- concluye, lacónico, el oficial.
Y el testigo calla. Calla para luego hablar frente al juez.
martes, 20 de febrero de 2007
Mañana en el Abasto
Mañana de sol, bajo por el ascensor,
calle con árboles, chica pasa con temor.
No tengas miedo, no, me pelé por mi trabajo,
las lentes son para el sol y para la gente que me da asco.
No vayas a la escuela por que San Martín te espera,
estás todo el día sola y mirás mi campera.
Tomates podridos por las calles del Abasto,
podridos por el sol que quiebra las calles del Abasto.
Hombre sentado ahí, con su botella de Resero,
los bares tristes y vacíos ya, por la clausura del Abasto.
José Luis y su novia se besan por ahí en el Abasto,
yo paso y me saludan bajo la sombra del Abasto.
Parada Carlos Gardel, es la estación del Abasto,
Sergio trabaja en el bar en la estación del Abasto,
piensa siempre más y más, será por el aburrimiento.
Subte Línea B y yo me alejo más del cielo,
ahí escucho el tren, ahí escucho el tren,
estoy en el subsuelo, estoy en el subsuelo.
calle con árboles, chica pasa con temor.
No tengas miedo, no, me pelé por mi trabajo,
las lentes son para el sol y para la gente que me da asco.
No vayas a la escuela por que San Martín te espera,
estás todo el día sola y mirás mi campera.
Tomates podridos por las calles del Abasto,
podridos por el sol que quiebra las calles del Abasto.
Hombre sentado ahí, con su botella de Resero,
los bares tristes y vacíos ya, por la clausura del Abasto.
José Luis y su novia se besan por ahí en el Abasto,
yo paso y me saludan bajo la sombra del Abasto.
Parada Carlos Gardel, es la estación del Abasto,
Sergio trabaja en el bar en la estación del Abasto,
piensa siempre más y más, será por el aburrimiento.
Subte Línea B y yo me alejo más del cielo,
ahí escucho el tren, ahí escucho el tren,
estoy en el subsuelo, estoy en el subsuelo.
Sumo
jueves, 15 de febrero de 2007
Hallazgo arqueológico
“El dato llegó a través de un informante anónimo. Decía que en Chapalcó, una pequeña localidad a 70 kilómetros al sudoeste de Santa Rosa, La Pampa, los represores de la última dictadura habían enterrado los restos de sus víctimas. En 2005 hallaron los huesos y empezaron las pericias. Dos años después, los peritos dictaminaron que el hombre le había errado, y por mucho. Los esqueletos tenían 3 mil años de antigüedad y según señaló un comisario e historiador de la zona: “Pertenecen al período Holoceno tardío”.
Fuente: Página/12 del 9 de febrero de 2007.
Fuente: Página/12 del 9 de febrero de 2007.
martes, 13 de febrero de 2007
Ya nadie va a escuchar tu remera
Ascensor en edificio de oficina. Planta baja. Un pibe de unos 25 años y un señor de unos 50 comparten el habitáculo de traslado vertical. Los dos van al quinto.
- ¿Quién es ese?
- ¿Quién?
- El de la remera.
- Ah...Lenin.
- Y dónde la conseguiste.
- Me la trajo mi novia de un encuentro zapatista que se hizo en Belén, en Brasil.
(...) segundo piso
(...) tercer piso
- Lenin los hubiera fusilado a todos.
- ¿A quién?
- A los zapatistas.
- Ah...sí (carcajada tímida)
- Yo pertenecía a las Juventudes Guevaristas del ERP.
(...)
- El día del copamiento a Monte Chingolo estábamos en una casa operativa para que en caso de que sea necesario hagamos algún tipo de logística...
(...) quinto piso
- Otro día te cuento mejor, sino pasate por mi oficina y charlamos un rato.
- ¿Quién es ese?
- ¿Quién?
- El de la remera.
- Ah...Lenin.
- Y dónde la conseguiste.
- Me la trajo mi novia de un encuentro zapatista que se hizo en Belén, en Brasil.
(...) segundo piso
(...) tercer piso
- Lenin los hubiera fusilado a todos.
- ¿A quién?
- A los zapatistas.
- Ah...sí (carcajada tímida)
- Yo pertenecía a las Juventudes Guevaristas del ERP.
(...)
- El día del copamiento a Monte Chingolo estábamos en una casa operativa para que en caso de que sea necesario hagamos algún tipo de logística...
(...) quinto piso
- Otro día te cuento mejor, sino pasate por mi oficina y charlamos un rato.
- Bueno, dale...
sábado, 10 de febrero de 2007
Filosofía citadina

"Hoy sabemos que para efectuar la destrucción de la experiencia no se necesita en absoluto de una catástrofe y que para ello basta perfectamente con la pacífica existencia cotidiana en una gran ciudad. Pues la jornada del hombre contemporáneo ya casi no contiene nada que todavía pueda traducirse en experiencia: ni la lectura del diario, tan rica en noticias que lo contemplan desde una insalvable lejanía, ni los minutos pasados al volante de un auto en un embotellamiento; tampoco el viaje a los infiernos en los trenes del subterráneo, ni la manifestación que de improviso bloquea la calle, ni la niebla de los gases lacrimógenos que se disipa lentamente entre los edificios del centro, ni siquiera los breves disparos de un revólver retumbando en alguna parte; tampoco la cola frente a las ventanillas de una oficina o la visita al país de Jauja del supermercado, ni los momentos eternos de muda promiscuidad con desconocidos en el ascensor o en el ómnibus. El hombre moderno vuelve a la noche a su casa extenuado por un fárrago de acontecimientos -divertidos o tediosos, insólitos o comunes, atroces o placenteros- sin que ninguno de ellos se haya convertido en experiencia".
Giogio Agamben en Infancia e historia. Ensayo sobre la destrucción de la experiencia.
La foto pertenece a Spencer Platt y fue la imagen ganadora del "World Press Photo 2006" en la categoría de "Foto del Año" por una instantánea sobre los destrozos que la guerra del Líbano dejó en la ciudad de Beirut.
miércoles, 7 de febrero de 2007
Más vale prevenir que reprimir
Suena a slogan progresistas ¿no? Bueno, el gobierno porteño se muestra muy muy muy progresista. Al punto que, en un recital de Liliana Herrero, los habituales patovicas con pecheras que dicen SEGURIDAD fueron reemplazados por otros patovicas con pecheras que rezan PREVENCIÓN.
Pero el gurka preventivo no puede evitar decir:
- Por favor gente, circulen, el recital ya terminó.
Pero el gurka preventivo no puede evitar decir:
- Por favor gente, circulen, el recital ya terminó.
martes, 6 de febrero de 2007
Patria(s)

“Donde hay un trabajador está la patria”, dijo Eva alguna vez hace tiempo.
El diario dijo alguna vez hace poco que dos pibes de 14 años murieron aplastados por el techo de una fábrica abandonada que se desmoronó debido a un fuerte temporal. Los pibes se habían guarecido allí para protegerse de la lluvia y salvar del agua los papeles y cartones recolectados durante esa noche.
¿Dónde está la patria hoy?
¿Debajo de esos escombros?
El diario dijo alguna vez hace poco que dos pibes de 14 años murieron aplastados por el techo de una fábrica abandonada que se desmoronó debido a un fuerte temporal. Los pibes se habían guarecido allí para protegerse de la lluvia y salvar del agua los papeles y cartones recolectados durante esa noche.
¿Dónde está la patria hoy?
¿Debajo de esos escombros?
lunes, 5 de febrero de 2007
Memorias subterráneas

La formación se detiene en una estación que no recuerdo. El vagón está ni muy muy, ni tan tan. Sube un trovador subterráneo con guitarra, pie de micrófono y amplificadores. Se ubica en el medio del coche. Rasga las cuerdas, afina, ajusta el volumen. Y empieza con “La flaca”, tema de un grupo español llamado Jarabe de palo. Lo canta lindo. Termina y lo aplauden con ganas. El cantor ríe. Y sigue con:
Sentados en corros merendábamos besos y porros
Sentados en corros merendábamos besos y porros
y las horas pasaban deprisa entre el humo y la risa,
te morías por volver, con la frente marchita cantaba Gardel y,
te morías por volver, con la frente marchita cantaba Gardel y,
entre citas de Borges, Evita bailaba con Freud.
Sabina, “Con la frente marchita”, la canta mejor que a la anterior. Un policía, el cabo Altamirano para más precisión, sigue el ritmo con su dedo índice. Algunos tararean, otros dejamos de leer definitivamente y una mujer –50 largos– comienza a flaquear su rostro.
Duró la tormenta hasta entrados los años 80,
Sabina, “Con la frente marchita”, la canta mejor que a la anterior. Un policía, el cabo Altamirano para más precisión, sigue el ritmo con su dedo índice. Algunos tararean, otros dejamos de leer definitivamente y una mujer –50 largos– comienza a flaquear su rostro.
Duró la tormenta hasta entrados los años 80,
luego, el sol fue secando la ropa de la vieja Europa.
No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió.
“Mándame una postal de San Telmo, adiós, cuídate”.
Y sonó entre tu y yo el silbato del tren.
“Mándame una postal de San Telmo, adiós, cuídate”.
Y sonó entre tu y yo el silbato del tren.
Llora. Llora e imagino: tiene 20 y pocos el 24 de marzo, milita en una organización peronista de izquierda, la cosa no da para más, todo está desmembrado, las citas envenenadísimas, los compañeros no aparecen o son asesinados en “enfrentamientos”, no queda otra que rajar a España o a México o a Suecia, hay que irse y se va. Exilio. Seis, siete, diez años fuera del país, lejos de los suyos. Y de los muertos.
Aquellas banderas de la patria de la primavera,
Aquellas banderas de la patria de la primavera,
a decirme que existe el olvido esta noche han venido.
Te sentaba tan bien esa boina calada al estilo del Che
Buenos Aires es como contabas, hoy fui a pasear y
al llegar a la Plaza de Mayo me dio por llorar y
me puse a gritar dónde estás.
(Ese “¿dónde estás?, me suena a “¿adónde están?”)
La mujer seca sus lágrimas delicadamente con sus dedos. Está aturdida, los recuerdos la avasallaron inesperadamente. Busca monedas en su cartera. El cantante pasa, la mujer deposita las monedas en el morral. En quiénes habrá pensado, en qué momentos, en qué lugares, en qué olores, en qué sensaciones...
viernes, 2 de febrero de 2007
Negreros high society

...o los garcas de siempre que piden mano dura, matar a todos los villeros, paraguayos, bolivianos, piqueteros, cabecitas negras, aluvión zoológico, toda esa lacra de la sociedad que ensucian las calles, que dan una mala imagen para el país, que son sucios, vagos y unos negros de mierda que no quieren trabajar...
“12 argentinos y 10 paraguayos fueron hallados prestando servicio sin haber sido declarados por sus empleadores, sin condiciones de seguridad e higiene mínimas y durmiendo en el propio lugar de trabajo en forma hacinada. El proyecto de la construcción es de gran envergadura. Contempla un edificio de 17 pisos, con cocheras y pileta de natación, a un valor de venta de 3.000 dólares por metro cuadrado”.
Fuente: Clarín Digital del 2 de febrero de 2007
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